kaguya sama love is war

Una chica fue invitada por un otaku a su casa y salió asustada al ver su habitación

Pese a que en los últimos años el prejuicio social sobre el otaku ha ido desapareciendo y el gusto por el anime o los videojuegos empieza a ser cada vez más aceptado como afición, todavía existen personas que lo consideran algo extraño y con lo que no desean relacionarse. Es por esta razón que muchos han podido sufrir el desdén por parte de otras personas con las que intentan establecer vínculos, como le ocurrió recientemente a un ciudadano japonés aficionado a los videojuegos.

Videojuegos
Imagen extraída del sitio web oficial de Nintendo.

Por medio de su cuenta de Twitter el usuario はくな (@hacna897) comentó su triste historia con una chica. Resultó que él la había invitado a su habitación, pero dijo que al verla, ella decidió irse de su casa, por lo que un usuario preguntó qué pasaba y él decidió subir una foto de una parte de su habitación.

Su publicación en Twitter expresaba lo siguiente:

«Llamé a una chica a la habitación, pero en el momento en que vio mi habitación, se fue a su casa. Todos en Twitter, por favor díganme qué está mal».

Tal y como se puede ver はくな tiene mucho amor por los videojuegos retro y posee varias consolas de Nintendo. Se pueden ver Nintendo 64, Super Nintendo, Nintendo DS, Game Cube al igual que una cantidad inmensa de juegos organizados en un mueble, además de objetos representativos de la franquicia.

Algunos usuarios intentaron animarle con buenos comentarios y otros con algunas bromas. A continuación, mostramos algunos comentarios:

“No tienes mal gusto en las habitaciones, pero sí en las mujeres”

“Habitación muy bonita”

«Soy un jugador y creo que es una gran sala, pero creo que es basura para las mujeres»

“Es una linda habitación”

«Los cartuchos tienen que almacenarse de esa manera»

«Realmente no llamó a una chica, sólo quiere presumir de su habitación. Pero quiero ir.»

«Es la mejor habitación para mí como jugador, pero es una basura desde el punto de vista de una mujer».

Vía Anmo Sugoi